Objetivo 2015: Vivir en Tailandia ¡Superado!

Cómo vivir en Tailandia cambió nuestras vidas.

Tras gastar casi todas las páginas de nuestro pasaporte atravesando medio mundo en coche, por fin llegamos a nuestro deseado destino. Soñábamos con las playas paradisíacas del sudeste asiático y estábamos ansiosos por descubrir su cultura. Y aquí estamos un año después, pero ahora podemos decir que el objetivo de Vivir en Tailandia durante el 2015 ¡lo hemos superado!. Finalmente consideramos que el balance de este año ha sido positivo pero no todo ha sido fácil, nos hemos tenido que adaptar para dejar de ser nómadas. Así es como ha ido cambiando nuestra vida.

¿Dónde vivir en Tailandia? Phuket, nuestra nueva ciudad.

Esa era nuestra primera pregunta.  Para nosotros, incluido Meko, lo único que teníamos claro es que queríamos un destino con playa. Después de vaciar nuestra cuenta del banco viajando por el mundo, nuestra principal meta a corto plazo era encontrar un trabajo en Tailandia. Conocedores de que no era una misión nada fácil, aunque tampoco imposible, decidimos instalarnos en una de las zonas más turísticas, la famosa isla de Phuket, al sur de Tailandia. Decidimos ir allí porque supusimos que con la cantidad de hoteles y establecimientos del sector turístico, habría una gran demanda de profesionales cualificados. Ademas no queriamos vivir en una gran ciudad como Bangkok. Sobre el tema del trabajo ahora os contaremos un poco más abajo…

Nada más llegar a la isla, nuestras primeras noches las pasamos en un improvisado campamento base que hicimos en una playa desierta del norte, pusimos nuestra tienda, la mesa, las sillas, sacamos los portátiles y empezamos a buscar trabajo y casa por internet. Llevábamos 4 días en Tailandia y aun no habíamos visitado nada. Se acabó viajar…

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Acampando en las playas de Tailandia

Nos estaba costando mucho trabajo encontrar un alquiler barato en el que no pidieran un contrato por un año. Estábamos atemorizados de comprometernos a alquilar durante un año entero una casa en el extranjero. Finalmente decidimos explorar un poco la isla y gracias a la peculiar matricula española del coche, hicimos nuestros primeros contactos. Acabamos conociendo a Montse de Inkjecktion Tattoo, que es super apañada y con la ayuda de su marido Thon (el es tailandés y ella de Barcelona) nos encontraron una casita en la zona de la playa de Nai Harn. Después de aquello, nos hemos vuelto a mudar y ahora somos sus vecinos y compartimos un inmenso jardín con sus 5 chihuahuas. Ellos nos siguen ayudando en todo, hasta cuidan de Meko cuando tenemos que escaparnos a Malasia, así que muchas gracias de nuevo Montse.

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Vivir en el extranjero no es viajar.

Hasta ahora nuestra “rutina” de viajar se basaba en desmontar nuestra tienda de campaña, ordenar nuestras maletas y decidir en qué dirección queríamos conducir.  Nos habíamos acostumbrado a improvisar, a no tener miedo de equivocarnos, a confiar en nuestras capacidades, en definitiva, habíamos salido de nuestra zona de confort y nos gustaba la experiencia de vivir al máximo cada segundo.

Todas las fantásticas sensaciones derivadas de la libertad que da viajar, como la incertidumbre de no saber dónde vas a pasar la noche o qué vas comer al día siguiente, desaparecieron instantáneamente en el momento que alquilamos una casa. Aunque no todo fue malo, no os podéis imaginar lo que significaba para nosotros en ese momento tener un frigorífico o una ducha con agua caliente.

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Nuesta casa en Tailandia

Aun así al principio todo era una novedad, siquiera conocíamos nuestro nuevo barrio, pero poco a poco y casi sin darnos cuenta fuimos creando un nuevo patrón  que acabo convirtiéndolo en nuestra rutina, un estilo de vida muy similar al que podíamos estar llevando en España. Ya sabíamos a qué supermercados ir para comprar barato, como pagar la factura de luz, recargar el teléfono y hasta a qué hora hay menos tráfico. Fue entonces cuando nos dimos cuenta que sí, vivir en Tailandia está muy bien, pero que salvando las diferencias obvias, no difiere mucho a hacerlo en cualquier otro lugar. Así que aquí estamos ahorrando para poder volver a viajar, ¡lo necesitamos!

Meko se aburre en casa, solo quiere viajar.

Meko ha sido un excelente perro viajero y ha animado a muchas otras personas a viajar con sus perros. Para él también fue una experiencia muy emocionante, se había acostumbrado a conocer constantemente a nuevas personas que le prestaban toda la atención, a dormir al raso en las montañas, a disfrutar de cada rio o lago y jugar hasta quedar sin energías en todas las playas.

Vivimos en una casa con un gran jardín, precisamente para que Meko tenga espacio para jugar y hacer sus cositas, pero a él lo único que le interesa es ver cuándo vamos a arrancar el coche. Esa es su única preocupación, automáticamente nos ve coger las llaves del coche y se pone nerviosito esperándonos en la puerta a que le abramos. Para nosotros es impensable coger el coche sin él, tal como abras la puerta se va a colar al asiento del copiloto a esperar que estemos listos. Así que al menos una vez a la semana lo arrancamos y disfrutamos de un día de playa juntos, que es lo único que parece calmar sus ansias de actividades.

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Creemos que Meko está feliz aquí, con nosotros y sus visitas al mar, además le hemos buscado compañía. Un gato salvaje que empezó a aparecer por la casa y acabo compartiendo el plato de la comida con Meko. Y Sara, una perrita callejera que se siente cómoda en nuestro jardín con la que tiene una relación peculiar, ella siempre está en alerta controlándolo todo y cuando escucha algo avisa a Meko para que empiece a ladrar aunque el este durmiendo dentro de casa.

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Trabajar en Tailandia: Buscarse la vida

Saltar al vació y sin paracaídas. Eso es lo que hicimos al dejar nuestros trabajos en España y salir a perseguir nuestros sueños. Esto nos exigió sacar lo mejor de nosotros en todos y cada uno de los aspectos. Una vez más la adaptación lo es todo, veníamos pensando en encontrar un tipo de trabajos a los que estábamos acostumbrados y hemos acabado descubriendo nuestras nuevas habilidades.

Empezamos buscando por internet y enviando decenas de emails sistemáticamente a cada oferta que encontrábamos en todas las páginas de Phuket. Esto ya no es Europa, aquí somos “falangs“, que es el término que usan en tai para para nombrar a los extranjeros. Por si no lo sabíais, aquí hay muchos trabajos que por ley están prohibidos para los extranjeros, así que no todas las empresas pueden contratarnos, si esto lo juntas con que en este país no hay prácticamente desempleo, pues resulta que nadie quiere inmigrantes ilegales trabajando en su empresa.

Con este cóctel conseguir un permiso de trabajo en Tailandia  es una ardua tarea que es merecedora de un post independiente que próximamente publicaremos.  en el que explicamos como Lauranne consiguió su Work Permit. Lauranne, gracias a que domina 3 idiomas, a sus estudios y a su experiencia trabajando en hoteles, consiguió varias entrevistas para puestos de dirección, que si están permitidos para “falangs“. Pero aceptar este tipo de ofertas de trabajo era como aceptar una condena a cadena perpetua siendo inocentes de algo, trabajar de Lunes a Sábado 12 horas al día por 500€ no era factible.

Aceptar este tipo de ofertas de trabajo era como aceptar una condena a cadena perpetua siendo inocentes de algo

El dinero era un bien que empezaba a escasear, pero no perdíamos la fe, tanto a los hoteles como a empresas de mantenimiento pasando por las academias, escuelas y agencias inmobiliarias recibían emails a diario con nuestros currículos. Pero nuestro esfuerzo en tan solo 4 semanas dio su fruto, Lauranne encontró un trabajo por horas de profesora de lenguas en una academia. Era un trabajo ilegal y con un sueldo en función de los alumnos que tuvieran en ese momento, pero con esto descubrimos que el sector de los idiomas estaba altamente demandado en el país, con lo que trabajando menos de la mitad de horas que en la hostelería se podía ganar lo mismo y tener tiempo libre para disfrutar. Finalmente gracias a su nueva experiencia adquirida como profesora de idiomas, encontró un trabajo de maestra en una escuela internacional conservando la misma relación sueldo/horario del sector de la educación en Tailandia.

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Trabajar de profesora en Tailandia

Javi tardo un poco más en encontrar trabajo, pero una vez más el sector de los idiomas fue nuestra solución, trabaja de traductor para el website de una multinacional de reservas online, que tiene el departamento de recursos humanos justo aquí, en Phuket. La ventaja que tiene es que puede trabajar desde casa, nunca tiene que ir a la oficina pero cobra bastante menos que Lauranne. El que conozca a Javi en persona, quizás sepa que el inglés no era precisamente su punto fuerte, pero ese era su principal objetivo que le impulso a viajar, aprender a comunicarse en inglés. Es curioso como las cosas que nos limitan se acaban convirtiendo en una ventaja en cuanto a aprendemos a cambiar el punto de mira.

Conducir una moto en Tailandia.

De viajar por el mundo en coche a ir al trabajo en moto. Conducir por ciudades como Mumbai, Teheran o Estambul ya no suponían un reto para nosotros, nos sentimos cómodos en nuestro cuatro latas, pero sustituir nuestro querido coche por una scooter de 125cc si que fue un gran cambio. No es que ya no tengamos el coche, el problema es el tráfico, esto está diseñado para desplazarse en moto, por algo así lo hacen la mayoría de los tailandeses. Lo que pasa es que nunca habíamos tenido una moto ninguno de los dos, por lo que nuestras habilidades con las dos ruedas se reducían a la experiencia de Javi con la bicicleta.  Solo teníamos dos opciones, aprender a manejarla o mudarnos de nuestra casita cerca de la playa al centro de la ciudad. Pues eso, 25 kilómetros diarios que se pega Lauranne cada mañana para ir al trabajo.

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Conducir una moto en Tailandia

Lo que no habíamos tenido en cuenta es la parte de la temporada de lluvia, los famosos monzones. En Phuket, no hace bueno todo el año como se lo piensa la mayoría de la gente, la temperatura media es alta, sí, pero durante los meses de verano de España aquí llueve bastante. Imagínate intentar salir de tu casa y que el agua te llegue por la rodilla, o que se te pare la moto bajo el agua, pues pasa bastante durante esos meses.

También hemos tenido que aprender a lidiárnosla con la policía de Phuket, famosa por su corrupción. Evidentemente, no todos serán igual, pero por desgracia hemos sido víctimas de multas sin ningún tipo de motivo, solo por ser “falangs“. Realmente no son muy caras, y por otra parte no pagamos ningún tipo de impuestos, así que preferimos verlo como un “impuesto revolucionario”, 500 bahts  (unos 14€) por no tener problemas con ellos. Pero ya sabemos donde se ponen y conocemos otros caminos alternativos…

Comida Tailandesa: La dieta del Arroz con Pollo.

Podéis imaginaros la variedad de comidas del mundo que hemos probado a lo largo de nuestro viaje, los inolvidables desayunos turcos, los increíbles kebabs de Irán o el famoso curry indio que ayudaron a Javi a coger algunos kilitos.

Pero en Tailandia, como en casi toda asía, el arroz es el plato principal, aunque sí que es cierto que cuentan con una amplia variedad en sus formas de cocinarlo, pero si no te gusta el pescado o el marisco, que es el caso de Lauranne, se reducen un poco las alternativas. Una vez descartando el sabor “Tum Yum” (uno de los más populares de Tailandia que está hecho con gambas) no nos quedaba más remedio que desarrollar la habilidad de cocinar pollo con arroz de muchas formas diferentes, además como tenemos alta tolerancia al picante, le estamos pillando el truquillo a las recetas tailandesas. Hemos cambiado la nata por la leche de coco y comemos un montón de noodles.

Sin embargo, no vamos a engañar a nadie, la comida de nuestras tierras nos llama a gritos. Hemos visitado casi todas la tiendas de la isla intentando encontrar productos europeos, y los hemos encontrados, además es muy fácil, pero a qué precios…. Aunque de vez en cuando nos demos un capricho y aun así algo tan común en Europa como una barra de pan crujiente, es casi imposible de encontrar. Ni que decir de un queso curado, un jamón o una caña de lomo acompañada por un buen vino, esas eran de las cosas que más añorábamos, hasta hace unos días, porque como os contamos en el post anterior, nos ha llegado un buen surtido de productos para Navidad.

Conclusión

El año 2015 ha sido un año de cambios y aprendizaje. No es fácil llegar a un país tan diferente a los nuestros y hacerse un hueco. Pero tampoco es más difícil que atravesar medio mundo en coche con un perro, o encontrar un trabajo en España,  o viajar sin dinero, o vivir pagando una hipoteca o ser madre soltera. Y hay miles de personas que lo hacen, hasta nosotros lo hicimos por difícil que parezca, lo cual demuestra que todos somos capaces de cumplir nuestros sueños, solo tenemos que empezar a creérnoslo y desviarnos del camino marcado para descubrir la cantidad de caminos que hay esperándonos.

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Así es como lo vemos nosotros, ¿y tú como lo ves? anímate y cuéntanos tus objetivos para el 2016. Animo, si te lo propones veras como lo logras y… ¡felices fiestas!

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¡Gracias!

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