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mordedura gato

Que se debe hacer en caso de mordedura de perro

Las mordeduras de perros y gatos suelen ser molestas y/o dolorosas sobre todo cuando rompe la piel. Además de doler, existe un alto riesgo de infección, especialmente si te muerde un gato callejero. Pero antes de entrar en pánico, te vamos a explicar cuales son los riesgos de la mordedura de un perro o gato, qué hacer ante una mordedura y como curarla.

¿Qué produce la mordedura de un gato o perro?

Ya sea una mordedura superficial de perro o mordeduras de gatos callejeros, en la mayoría de los casos, causan molestia, dolor y puede que picor también por los cortes en la piel, una herida punzante o el hematoma que se haya creado. Si no te cuidas, la mordedura se puede infectar y la situación agravarse.

La infección de la herida suele provenir de los microorganismos que se encuentran de manera normal en la saliva de los animales. Entre las bacterias más comunes transmitidas por mordedura están la Pasteurella multocida, los Bacteroides spp, la Streptococcus spp y Staphylococcus spp que en los peores de los casos pueden causar infecciones de huesos, articulaciones o tendones, infección en la garganta y hasta neumonía.

Para saber si la mordedura está infectada, lo único que puedes hacer es observarla con frecuencia y ver como evoluciona. Si el dolor o el hinchazón aumenta, si la piel alrededor de la herida enrojece, si tienes fiebre o si la herida supura pus o líquido colorado entonces es que la herida está infectada.

mordedura de gatos callejeros infectada
Mis heridas tras la mordedura del gato

También existe otro riesgo, aunque mucho menos probable, que es el de contraer la rabia. Aunque la rabia ya no exista en España desde hace 43 años, es una enfermedad que mata cerca de 60.000 personas cada año en el mundo, principalmente en Asia y África (0,0007% de la población mundial).

La rabia se suele transmitir por mordedura de un animal contagiado. Un animal con rabia suele tener un comportamiento extraño además de salivar o babear mucho, puede tener espasmos musculares, dificultad para tragar y hasta sensibilidad extrema a la luz o los sonidos.

¿Qué hacer en caso de mordedura de gato o perro?

Antes de cundir al pánico, lo primero que tendrás que averiguar es si el animal que te mordió o arañó tiene o no dueño y luego si está o no vacunado. Si el perro o gato está vacunado, ya puedes relajarte puesto que no debería de ser mucho más grave que cualquier otra herida.

En este caso, te aconsejamos que te laves bien las manos antes de lavar tu propia herida con agua a chorro y jabón durante unos minutos. La herida tiene que estar limpia y que no quede residuos de jabón dentro. Si no puedes limpiar tu mism@ la herida y pides ayuda a otra persona, es recomendable que dicha persona se ponga guantes. En el caso de que la herida siga sangrando, lo mejor que puedes hacer es aplicar presión con un paño limpio y seco para detener el sangrado. Si no para de sangrar, te recomendamos que vayas al medico cuanto antes. Una vez la herida limpia, aplica un ungüento antiséptico y venda la herida con un vendaje estéril. Te recomendamos que limpies la herida dos veces al día para que puedas mirar la evolución de esta.

Si el animal tiene dueños pero no está vacunado, se recomienda que el animal se quede en aislamiento preventivo entre 10 y 14 días para controlar su comportamiento. No se sacrificará el animal al menos que muestre signos de rabia. El aislamiento se puede realizar en el domicilio del propietario o bien en un lugar específico como la perrera más cercana o el centro de protección animal.

Si el animal desapareció o si la herida se encuentra en tu cara, cuello, mano o pie, te recomendamos que busques atención médica sin perder más tiempo.

Si quieres más información sobre el protocolo de actuación oficial del gobierno de España ante mordeduras o agresiones de animales, aquí encontrarás información sobre el tratamiento post-exposición.

¿Cómo curar la mordedura de un gato o perro?

La mayoría de las lesiones de este tipo sanan entre 7 a 14 días pero es importante que observe la herida a diario para saber si hay infección.

Si no hay infección, te recomendamos que sigas con la limpieza de la mordedura a diario. Usa agua y jabón o suero saline, un antiséptico y en función de tu actividad puedes vendar tu herida con una compresa estéril y una gasa.

Si la mordedura está infectada, como te hemos dicho anteriormente, tendrás que consultar un médico en las 24 horas o cuanto antes. En la mayoría de los casos, realizaran un drenaje y te darán un tratamiento de antibióticos de amoxicilina/ácido clavulánico durante al menos una semana. También te preguntarán cuando te pusiste la vacuna contra la rabia y la del tétanos por última vez…. La vacuna del tétanos es válida 10 años y la de la rabia 5.

Puede que te toque vacunarte otra vez desde 0 así que prepárate. Ambas, la vacuna contra la rabia y la del tétanos sirven tanto de prevención como post-exposición a una mordedura o arañazo en este caso. Te pondrán una en cada deltoide del brazo después de haber verificado que no estuvieses alérgico. Hay 4 o 5 inyecciones en función del protocolo elegido por tu médico para la vacuna de la rabia.

Si sigue el protocolo Essen, lo que hizo mi médico aquí en el hospital de Phuket, se administran 5 dosis. La primera al llegar al hospital, la segunda tres días más tarde, otra a la semana, a las 2 semanas y la última a los 28 días (D0, D3, D7, D14, D28). En mi caso me inyectaron Verorab 0,5ml. Si tu médico sigue el protocolo Zagreb, serán 4 dosis: una en cada brazo al llegar al hospital el primer día, otra a la semana y la última a las 3 semanas (2x D0, D7, D21).

Respecto a la vacuna del tétanos “sólo” se administran 3 dosis: una cuando llegas al hospital, otra al mes y la última entre los 6 y 12 meses (D0, D31, D182-D365).

Experiencia personal

Tal vez sabrás que ayudo a muchos gatos y perros callejeros ya sea dándoles de comer o buscandoles familias en Phuket. Así que a mi, me muerden muchas veces gatos y perros callejeros pero hasta ahora, nunca había sido tan grave como aquella vez

Encontré una camada de gatitos callejeros nacidos en un hotel abandonado de Nai Harn en Phuket. Había conseguido encontrarles familia a todos menos uno. Era el más miedoso pero también le encontré familia. Cuando conseguí cogerle, me clavó sus dientes en la mano y no soltaba ni a la de tres. Mi mano sangraba y ardía pero el gato ya tenía casa. Poco a poco el gato se adaptó a su nueva vida de mascota.

gatos callejeros tailandia
La camada de gatos callejeros. El tigre es el negro y blanco.

Yo, al llegar a casa limpie la herida. Pero la mordedura de gato estaba infectada. Era en pleno Covid y aquí cada distrito estaba cerrado por checkpoints militares. Obviamente, el hospital más cercano estaba en otro distrito y los militares no nos dejaban pasar. Tuvimos que conseguir un certificado médico de alguna clínica para poder ir al hospital. Era domingo y todo estaba cerrado. Dimos 20 vueltas hasta que por fin encontramos un sitio. Nos dieron un certificado médico y volvimos al checkpoint. Esta vez, nos dejaron pasar.

El hospital más cercano era un hospital del gobierno tailandés y no podía esperar más, tenía la impresión de que mi mano fuera a explotar en cualquier momento. Cuando entramos en el hospital, todo estaba preparado para acoger pacientes con Covid: máquinas respiratorias en salas a parte, habitaciones en medio de la nada con señales de peligro, era de película. Por desgracia, ya es casi nuestro cotidiano a todos.

Mordedura gato callejero
Mi mano después de ir al hospital

Conseguí que alguien me atienda, esperamos una hora para que me den cita para volver más tarde. Esperamos 3 horas más para que me hagan entrar en la sala. Como muchas veces aquí en Tailandia, muchos de los enfermeros estaban ocupados en sus móviles o en el ordenador con su facebook. Por fin me tocaba pero mala suerte….al igual que comenté antes, me tuvieron que vacunar desde 0 puesto que me vacune contra la rabia por última vez en 2014 (hace más de 5 años) antes de salir de viaje y el tétanos… ni me acuerdo.

No fue una experiencia agradable pero…aprendí la lección: ¡GUANTES! Siempre hay que protegerse a sí mismo antes de ayudar a los demás. Los perros y gatos callejeros no son peligrosos pero algunos tienen traumas, están muertos de miedo o no quieren que les molestes. ¡Hay que saber leer sus señales y respetarlos!

 

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