5 días en Estambul (Entre Europa y Asia)

Hoy salimos a descubrir la capital de Turquía, Estambul, con Sertaç nuestro anfitrión de Couchsurfing que trabaja en el lado Europeo de la ciudad. Claro, os recordamos que Estambul está dividida en dos partes, una en Asia y otra en Europa, por el famoso puente del Bósforo.  Así que para empezar este día, cogimos por primera vez durante este viaje el metro. Viajamos desde Bostançi hasta Kadikoy.

Desayuno turco
El primer desayuno turco con Sertaç

Lo primero era lo primero, tocaba desayunar y ¡que desayuno nos pegamos! Al salir del restaurante, Sertaç compró lo que se parecían a unos bretzels de sésamo. ¿Mas comida? No, no eran para nosotros sino para las gaviotas que siguen los barcos. Efectivamente, íbamos a coger también nuestro primer barco en Turquía y darnos un paseo por el Bósforo. Desde la embarcación podíamos ver todas las mezquitas que bordeaban el estrecho, nos sentimos muy pequeños frente a esta enorme ciudad de estilo mediterráneo.

Mezquitas Estambul bósforo
Vista a las mezquitas desde el Bósforo

Al bajarnos, Sertaç nos llevó a la famosa mezquita Azul también conocida como la del Sultán Ahmet. Nos quitamos los zapatos y me puse mi primer velo del viaje. Nuestro anfitrión hizo también de guía y nos contó entre otras cosas que esta mezquita se encontraba donde antiguamente se construyó el Gran Palacio de Constantinopla. El lugar sagrado nos pareció increíblemente bonito, con muchos detalles hechos a mano, inmenso, pero con mucha paz, nos dio mucho respeto.

Perromochilero Mezquita azúl Estambul
En la mezquita azúl

Tras la primera visita, acompañamos a Sertaç en varios Bazares y mercados ocultos de la ciudad. Lo que más nos llamó la atención fue que en cada uno, se especializaban a algo en concreto. Visitamos primero el de los típicos souvenirs para turistas y aun así, pensamos que ningún turista hubiera sido capaz de encontrar tal sitio por lo escondido que era. Seguimos entrando en edificios de 6 o 7 plantas con bisutería, perfumes, velos y decoraciones diversas. Era el sitio adecuado para comprar mi primer velo.

Finalmente, entramos en un Bazaar típico de Estambul. Los olores a especias, te y dulces nos invitaban a quedarnos y probarlo todo, pero los precios eran bastante altos, no era precisamente para los locales, pero más bien para turistas. Recorrimos gran parte de la ciudad los tres juntos y cuando el cansancio se hizo notar, decidimos volver a casa para encontrarnos con Irfan, su compañero de piso.

especies y lokum en Bazaar estambul
Puesto de especies y lokum en el Bazaar

El día no había terminado, nos quedaba ver de noche la avenida de Bagdat, famosa por su longitud ya que mide aproximadamente 14 kilómetros pero también famosa por ser una de las más caras del mundo con sus tiendas de super lujo. Quedamos con unos amigos suyos y fuimos caminando hasta la playa para tomar otro té, el famoso “çay” turco. Aunque no era previsto, Meko decidió darse un baño de medianoche, ¡no íbamos a ser los únicos en disfrutar!

Les habíamos prometido a Sertaç e Irfan que les cocinaríamos algo típico de nuestras tierras pero se nos hizo tarde así que decidimos probar la comida de uno de los puestecillos que se encuentran en la calle. Comimos unos midye dolma, mejillones fritos rellenos con arroz y aliñados con zumo de limón, Kuzu çevirme, cordero lechal y un poco de queso turco. Una vez más, Meko fue el más suertudo de nosotros, comió de todo y como siempre ¡gratis!

mejillones fritos estambul
Mejillones fritos en un puesto de comida callejera
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Meko a bordo del Ferry

Segundo día en Estambul y por desgracia, nuestros anfitriones tenían que trabajar. A la noche anterior, nos recomendaron visitar las islas situadas al sur de Estambul: las Islas Príncipe. Por lo cual, el plan de ese día era coger un ferry con Meko y descubrir una de esas Islas. Optamos por explorar Buyukada, la más grande de todas. Sabíamos que era probable que nos digan algo por llevar a Meko con nosotros y efectivamente, fue el caso, pero…ni ellos entendían ingles ni nosotros el turco así que nos dejaron pasar sin mucho más.

Tras más de media hora de barco, nos bajamos a la segunda parada. Había muchos perros callejeros, bastante turistas tanto europeos como asiáticos, unos cuantos bares y restaurantes y por supuesto, las típicas heladerías artesanales, pero…nada de coches. En esta isla, sólo la policía y la ambulancia pueden circular en coche, el resto de la gente va en coche de caballo o bicicleta.

isla Buyukada estambul
Isla Buyukada

Era un sitio tranquilo, lejos del bullicio y del estrés de Estambul y con unas vistas impresionantes sobre la capital. Decidimos ir en busca de la famosa iglesia Aya Yorgi en lo alto de la Isla. Lo que sí es de comentar es que hay que estar en forma para vivir aquí: ¡todas las calles son cuesta para arriba! Más avanzábamos y más nos encontramos con turistas preguntándonos por aquella iglesia. Estaban como nosotros, perdidos. El camino nos pareció eterno, pero por fin llegamos a lo que pensábamos que era el punto más alto de la isla así que no debía de quedar muy  lejos. Aquí podríamos vivir, pensábamos, Meko tumbado ya con su piedra en el césped. ¡Estábamos muy equivocados, aun nos quedaba bastante por subir!

Decidimos seguir los coches de caballo, lo más probable era que nos lleven al sitio exacto. Tras unas cuantas horas caminando, por fin descubrimos a donde estaban aparcados todos los coches, esperando a que bajen de nuevo los turistas. Según el cartel, nos quedaba todavía un buen trecho. Ya empezábamos a tener mucha hambre, pero nada de parar que volver a caminar después de comer iba a ser insufrible. Una dos y tres, emprendemos camino hacia lo más alto. Numerosos hilos de tejido indicaban el camino a seguir, ya nos quedaba menos. Nosotros subíamos, pero el resto de la gente bajaba, mirándonos a nosotros como si estuviéramos locos, pero sobre todo mirando a Meko, preguntandose seguramente que hacía aquí este perro tan grande y tan sociable. Ya habíamos llegado, justo a tiempo para admirar el atardecer y comernos los bocadillos.

atardecer buyukada estambul
Atardecer desde la Iglesia en Buyukada

A la vuelta, como suele pasar siempre, todo parecía más fácil y más corto. Nos habíamos merecido un helado y…parece que Meko también ya que devoró los cucuruchos que le tiraba el heladero. Nos subimos de nuevo al ferry, ya era hora de volver con Sertaç e Irfan.

heladero turco
Heladero turco Islas pincipe

El tercer día, habíamos quedado con otro couchsurfer, Ali, un iraní que vive en Estambul así que de nuevo cogimos el metro.

metro estambul
En el metro de Estambul

Tras dar una vuelta más por la ciudad, un paseo por el bazar de Kapaliçarsi también conocido como el Grand Bazaar y conocer a un amigo suyo que trabajaba en la embajada de un país africano, fuimos a una quedada de Couchsurfing en un bar con azotea con vistas panorámicas.

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Con nuestro amigo Ali de Couchsurfing

Ya era tarde y nuestros anfitriones habian terminado de trabajar. Además de habernos preparado la cena como siempre, Irfan y Sertaç nos esperaban para una partida de Jenga y Backgammon.

El cuarto día era bastante más tranquilo, necesitábamos un poco de reposo pero..sólo duro hasta la tarde. Salimos a dar un paseo por Kadikoy famosa por la estatua del toro y nuestros anfitriones nos llevaron a conocer a sus amigos.

Toro Kadikoy estambul
Javi con el toro de Kadikoy

Los turcos son los reyes de la fiesta, sobre todo cuando todos bebemos Raki desde por la tarde, un alcohol turco de 45 grados que mezclan con un poco de agua. Nos lo pasamos muy bien, todos eran muy apañados y echamos unas buenas risas.

Cena perromochilero couchsurfing estambul
Disfrutando de una cena con Sertaç e Irfan y sus amigos

El quinto día iba ser el último en Estambul. Era domingo y los domingos son días especiales para Sertaç e Irfan, suelen prepararse un desayuno turco en condiciones y ya que nosotros estábamos, tenía que ser aún más especial. Comimos Sucuk (salchicha), huevos, aceitunas, tomates y pepino en rodajas, queso Feta y otros quesos tipicos, el famoso pan Simit con sésamo, concentrado de tomate con especies, Kaymak (mantequilla dulce), miel y obviamente,tomamos té.

Desayuno turco
Desayuno turco con Irfan

Después del desayuno fuimos al parque Içi Yolu para tomarnos unas cervezas con los amigos que conocimos el día anterior. Terminamos en casa de uno de ellos y nos regalaron unas gafas de sol, gemelos para Javi y un velo tradicional para mí. Nos sacamos la última foto de grupo y ya era hora de descansar antes de volver a la carretera.

Perromochilero Estambul parque Içi Yolu
última quedada en el parque Içi Yolu

A la mañana siguiente, nos despedimos de unos increíbles amigos que conocimos gracias a Couchsurfing pero también de los vecinos que nos regalaron una bufanda del equipo de futbol del Galatasaray. Nos dijeron que si teníamos cualquier problema en el país, solo teníamos que enseñarla y una de dos o teníamos más problemas si eran del Fenerbahçe o ¡hacíamos amigos nuevos si eran del Galatasaray!

¡No te pierdas la galería de fotos de Estambul!

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