Welcome to Nepal Bhimdatta

53ª Etapa Nueva Delhi – Bhimdatta (Adios a la India, Hola Nepal!)

Ya era hora de despedirnos de nuestros queridos amigos Indios que conocimos a través de Couchsurfing, Paritosh y Pallavi. Meko también tenía que despedirse de sus amigos perrunos Coco y Chanel. Ya nos conocíamos la ciudad de Nueva Delhi al dedillo o casi y por fin habíamos conseguido nuestros visados para Nepal y para Myanmar. Sólo nos quedaban unos días de visados en la India, era el momento ideal para perdernos por la naturaleza de Nepal. Según nuestros amigos, la frontera India Nepal más cercana era la del oeste, de Banbasa – Bhimdatta así que les hicimos caso y pusimos rumbo a esa dirección.

Gurgaon Nueva Delhi Couchsurfing
Despedida en Nueva Delhi, Hasta la proxima familia!

Pasamos por Hapur, Moradabad pero no conseguimos llegar a la frontera antes de que anocheciera. Decidimos pasar la noche acampando junto a un montón de camioneros indios, parados ellos también de camino a la frontera con Nepal. Montamos la tienda e intentamos quedarnos dormidos para pasar la frontera temprano por la mañana. Pero la realidad fue bastante distinta.

Muchas linternas apuntaban a nuestra tienda, oíamos muchas voces cerca y Meko estaba alerta. Al cabo de varias horas, conseguimos quedarnos dormidos, pero no fue largo. Esta vez, nos despertó la policía. Algunos camioneros les habian avisados y vinieron para hablar con nosotros. Sólo uno de los oficiales hablaba inglés y nos explicó que no podíamos quedarnos allí, que era peligroso para nosotros y que teníamos que buscar un hotel. Nos negamos, les explicamos que no podíamos volver para atrás y finalmente, nos hicieron de seguirles. Desmontamos la tienda y subimos de nuevo al coche, en mitad de la noche. Nos llevaron a su puesto de policía, dónde íbamos a tener que pasar la noche. Fascinados por nuestra historia, nos invitaron a beber wiski, comer pollo con arroz y…compartieron todo lo que tenían.

Al día siguiente, nos ofrecieron el desayuno y agradecidos, seguimos adelante, hacia la frontera.

Mahendranagar cartel señalización
Rumbo a Nepal….

Llegamos a lo que nos indicaba el móvil que era la frontera: una puerta metálica pintada de azul, cerrada por una cadena y un candado. Sin embargo, la gente parecía pasar andando libremente. Al acercarnos, vimos que la frontera sólo abría a los vehículos más grandes que las motos de 6:00 de la mañana a 8:00, de 10 a 12:00, de 2:00 de la tarde a 4:00 y de 6:00 a 7:00. Teníamos que hacer tiempo hasta las 10 así que sacamos las sillas al sol en un escampado que habiamos visto antes de llegar a la frontera… Cuando nos asomamos para ver si ya habia abierto, en un momento de descuido, Meko no puedo resistirse por la tentacion de darse un buen baño y tiro al agua.

frontera banbasa bhimdatta india nepal
Frontera India-Nepal cerrada…tenemos que esperar.

¡La frontera ya había abierto! Pasamos por el camino encima de la presa hidráulica, llegamos a un puente estrecho y, por fin, Nepal y su jungla. De hecho, tuvimos que dar media vuelta, lo que fue toda una aventura ya que habíamos entrado a Nepal sin que nadie nos pare del lado indio para sellar los papeles de nuestro Seat y los pasaportes.

Llegamos a Mahendranagar, era todo mucho más tranquilo que en la India. Conseguimos una sim card, nos reaprovisionamos en comida y decidimos buscar un sitio para dormir. Salimos de la ciudad y encontramos a pocos kilómetros lo que llamaban un Forest Community. Era una cabaña en la jungla y estaba a la vez cerca de la única carretera de Nepal que iba de punta oeste a punta este y a la vez a un pequeño desvío a la derecha, escondida. Unos locales estaban allí, charlando así que decidimos pedirles permiso para quedarnos. Parecía que no se enteraban, se quedaron quietos. Finalmente, tras consultar los demás, el más joven de todos aceptó.

Preguntamos qué era este sitio y nos explicó que esa pequeña porción de tierra era la que el gobierno le había dado a su pueblo para que lo administren a su manera, pero de manera sostenible. Él era el contable, se llamaba Abender y conocimos también al que gestionaba todo, un ex policía retirado y su mujer. Nos quedamos a charlar un rato y se hizo de noche, ellos tenían que volver andando a su pueblo, pero antes de irse, se aseguraron de prepararnos madera para hacer un fuego.

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Los habitantes del pueblo, responsable de la Forest Community.

Disfrutamos mucho de aquella noche, el cielo estaba despejado, había muchas estrellas y estábamos en mitad de la jungla, rodeados de naturaleza. Eso, tiene sus buenos aspectos, pero también algunos malos. Esa noche, escuchamos los aullidos de los coyotes muy cerca, los gritos de los monos en los arboles y estábamos seguramente rodeados de muchos más animales…pero dormimos genial.

A la mañana siguiente, nos despertaron los trabajadores de la Forest Community. Tenían curiosidad y estaban a la vez muy felices de vernos allí todavía. Al mediodía, el policía jubilado nos había invitado a su casa a almorzar. Allí empezó la aventura para llegar al pueblo. Pasamos por detrás de la comunidad, por la jungla de verdad. Las plantas eran más altas que nosotros, se enganchaban por todos lados y había muchos insectos de todos tipos. Cuando por fin salimos de allí, llegamos a un río. Ahora nos tocaba atravesar el río. No era muy hondo, como mucho algunos tramos hasta las rodillas, pero conforme íbamos avanzando, se nos hundían los pies en el barro.

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Río para llegar al puebo de Abender cerca de Bhimdatta

Ya llegamos al pueblo. Paramos por la casa de Abender que nos presentó a toda su familia, desde su niña a su abuela y nos invitaron a cenar. La pareja nos estaba esperando, la comida estaba lista: mucho arroz y muchas verduras, Javi estaba encantado. Abender devoraba el arroz con las manos, nos pusimos a hacer lo mismo. Compartimos agua supuestamente potable en el pozo común y nos sentimos muy agradecidos porque lo que tenían, nos lo regalaban. Pero nosotros no podíamos comer más y seguían echándonos más comida. Las que se terminaron nuestros platos fueron las cabras que tenían enla huerta, eso sí, en el mismo plato. A Meko, le trataron como a un Rey también, dandole hasta un baño. Fue otro momento muy especial, una bienvenida a Nepal extraordinaria.

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Que calor!

Volvimos al campamento con Abender y los ayudamos hasta que caiga la noche. Esta vez, no íbamos a ir al pueblo andando así que decidimos coger el coche. Las carreteras eran de tierra, había un único kiosco, era un pueblo autentico. De repente, llegaron corriendo unos niños, intrigados por el coche.

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Los niños llegaron corriendo…

Intentamos hablar con ellos, pero no entendían nada así que empezaron a seguirnos, corriendo detrás del coche. Más niños se iban apuntando a la carrera y llegamos todos a casa de Abender, nosotros 3 y 40 niños y adultos más del pueblo. Fue un momento mágico.

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Y cada vez más niños nos siguieron hasta la casa de Abender.

Abender y su familia los conocían a todos, se quedaron hasta que anochezca, traduciendo y comentando lo que entendían de nuestra historia. Una de las niñas del pueblo que nos había seguido, Usha, insistió para que yo me fuera con ella. La seguí a ella y a sus amigas hasta su casa dónde conocí a su hermano, el director de la escuela del pueblo que nos invitó al día siguiente a pasarnos por la escuela.

La noche fue una vez más fantastica, todos estaban alegres, cada uno a su manera. Los niños bailaban, los hombres bebían, las mujeres cocinaban juntas charlando. Aunque intentamos convencerles de que podíamos comer todos juntos, tuvimos que comer bajo la atenta mirada de medio pueblo. Para ellos, sus invitados tienen que comer primero, por respeto. Fue una bonita velada antes de volver a nuestro campamento salvaje.

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Abender, su familia y algunos vecinos.

Despertamos en la Comunidad forestal nepalí y nos fuimos directos a la escuela. Entramos en las distintas clases, contestamos a las preguntas de los niños, les dijimos lo bonito que nos parecia Nepal. Tambien hablamos de la importancia de conservar la naturaleza, así como proteger a los animales y… ya era hora de seguir adelante, aventurarnos un poco más al este de Nepal.

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De charla en la escuela

 

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