Barcelona

¡Por fin estamos en Barcelona! Aun no estamos acostumbrados a tanto coche. Las etapas se hacen eternas y en esta ocasión sabíamos que la parada iba a ser corta. Solo para dormir en casa de Maxime, el amigo de la facultad de Lauranne, y continuar al día siguiente. Llegamos directos a la zona donde vive nuestro próximo anfitrión, en La Rambla.

Un lugar único para conocer Barcelona, pero encontrar aparcamiento sería el gran problema. Empezamos a dar vueltas y mas vueltas… vimos una plaza allí nos quedamos. Estábamos a unas cuantas manzanas de nuestro destino, pero era el único aparcamiento, eso si con zona azul, tocaría pagar otra vez. Al ser sábado al día siguiente nos daban algo mas de tiempo para sacar el coche, así que a las 11 de la mañana había que salir de allí.Monumento-colon-barcelona

Tras volvernos a perder por los callejones, llegamos a un pequeño y antiguo portal que escondía un enorme piso que comparten entre 7 personas. Un auténtico lujo en pleno centro, con un enorme patio para disfrutar de la noche barcelonesa.Barcelona-con-un-perro

Allí Maxime, que ese mismo día había tenido la visita de sus padres, nos invito a disfrutar de una exquisita variedad de quesos de su tierra recién llegados, acompañado de cerveza y vino catalán. Una noche estupenda en muy buena compañía en la que se recordaron viejos tiempos.

Max estaba agotado pero decidió abrir otra botella mas. La noche acabó siendo más larga de lo esperado, para algunos más que para otros…

De nuevo tocaba “madrugar”, no nos queríamos ir sin despedirnos de Maxime.Meko-perromochilero-amigos-barcelona

Cambiamos el coche de aparcamiento, como no encontramos nada cerca fuimos a un parking cercano a su casa. Bajamos a desayunar a un bar, tres tallat (cafés con leche) con sus respectivos bikinis (tostadas). Tras reponer fuerzas, seguimos nuestros caminos por separados. Merci Max! Fue corto pero estupendo.mercado-barcelona-perro

Aprovechando que estábamos en la capital, pensamos que sería fácil encontrar algún lugar donde imprimir la carta verde. Era al mediodía y todo estaba cerrado. Mientras buscábamos un lugar donde vendieran papel verde, visitamos los alrededores.

Entramos en el Mercado de la Boqueria con Meko.Barcelona-Boqueria

Viajar con un perro siempre es divertido, incluso con el bullicio, la gente se acerca para conocer a Meko, hasta algún turista asiático se saco una foto con el.Barcelona-mercado-boqueria

Una vez todo listo, volvimos al parking donde conocimos a Willfredo, el guarda, que se acercó a Meko y le contamos nuestra aventura. Después descubrimos que teníamos un nuevo seguidor en Facebook. Es gratificante encontrar buenas personas por el camino. Justo al salir del parking, se ve que hubo algún incidente en las ramblas y no pudimos salir por donde era, la policía nos obligó a ir en dirección contraria por las callejuelas hasta perdernos de nuevo.

Conseguimos salir de la ciudad y decidimos pararnos para reubicarnos un poco y comer. Páramos donde pudimos, descubrimos que estábamos en el cementerio, pero nos daba igual, a las afueras tenían un hermoso césped donde poder hacer un picnic y pasear a Meko.viajar-con-perro-barcelona

Aún necesitábamos más cosas del coche antes de salir del país, ademas de rellenar los depósitos de gasolina. Buscamos en internet la gasolinera mas barata y cuando terminamos de hacerlo todo eran casi las 7 de la tarde. Sabíamos que saliendo tan tarde muy lejos no llegaríamos, pero teníamos claro que no pasaríamos otra noche mas en Barcelona.

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