priya tirada en cesped

Priya

Hola! Hoy os vamos a presentar a Priya, nuestra nueva perrita. Si tuviéramos que describirla diríamos que es una bolita blanca torcida llena de energía con pelitos muy cortos, unas orejas bastante grandes, unos dientes bien afilados y una cola que se mueve siempre. Desde que Meko se fue, se ha quedado en nuestros corazones un vacío enorme que intentamos rellenar ayudando a los perros callejeros de los cuales Priya. Pero en nuestras mentes, sabíamos que tarde o temprano, otro perrito entraría en nuestras vidas. Y bueno, la vida hizo que nuestros caminos se cruzaron con el suyo cuando ella más lo necesitaba. Así empezó todo.

Hoy en este post te contamos su historia, porque decidimos adoptarla a ella y sus primeros meses con nosotros. ¡Así que sigue leyendo!



De la calle a una casa.

Priya vivía junto con otros 20 perros más, en un almacén de material de construcción a unos 10 kilómetros de casa. Los descubrí cuando dos de ellos cruzaron la carretera en frente mía a finales del 2017. Desde entonces, paro cada mañana antes del trabajo a darles de comer y verificar que todos estén bien.

perros callejeros phuket
Algunos de los perros que viven en el parking del almacén.

Justo antes de que nos fuéramos a Myanmar, encontré allí a una decena de cachorros. Busqué familias para cuidar de los que sobrevivieron y llamé a la asociación para que esterilice a todos los adultos. Deje comida a los trabajadores, la asociación también, ya me podía ir más tranquila.

Cachorros phuket tailandia
El primer día que me encontré a los cachorros.

Cuando volvimos a Phuket, una de las primeras cosas que hice fue ir a verlos. Algunos por desgracia ya no estaban, otros nuevos habían llegado y también estaban los de siempre, Priya era una de ellos. Pero ella era una perrita más, era asustona y no quería trato conmigo, comía lo que los demás le dejaban y luego se iba a pasar las horas.

priya almacén phuket
Priya en 2018 robandole el snack a otro perrito que por desgracia ya no está.

Pero un día, vi que no andaba bien además de estar infestada de garrapatas. Los trabajadores me dijeron que un camión o una pick-up se la había llevado por delante. Por desgracia en este sitio, les pasa a muchos. Los trabajadores no tienen cuidado y circulan a toda velocidad en la parte trasera del almacén. Intenté acercarme a ella para limpiar su herida pero no me dejó. Así que llamé de nuevo a la asociación y me dijeron que estaban  llenos hasta arriba, que  no iban a poder hacer nada más que darme pastillas.

A la mañana siguiente, no apareció Priya. Se escondió durante una semana. Cuando por fin la volví a ver,  iba andando sobre 3 patas, la pata parecía rota, su columna vertebral dibujaba una S y los demás no la dejaban comer. Estaba quedándose en los huesos y la asociación aun no podía venir a llevársela. A la mañana siguiente fui yo a buscarla para traérmela a casa.

¿Por qué Priya?

En la isla, hay muchos perros callejeros y todos necesitan por igual un hogar. Algunos llevan mejor que otros la vida de callejero, están en mejor estado que otros o han sabido buscar un mejor escondite que otros. Priya, por su carácter tierno, nunca encajó en la calle. Sin embargo, nunca había sido una perra que había considerado adoptar hasta verla en aquel estado.

La que planeábamos adoptar en aquel momento era Suka. Cada día le enseñábamos a subirse en la moto ya que nuestro plan era ver lo que le hacía más feliz a ella. Queríamos que se viniese a casa, que pruebe la vida con nosotros y elija si se quería volver o no cuando la traeríamos a pasear a la playa. Se lo contábamos a todos los que la conocían y se alegraban por todos. Pero un día, ella también desapareció. A la semana, preocupada, contacté con uno de los miembros de la asociación que vive en nuestro barrio y me dijo que el tenía la perra. Que tras recibir un vídeo de esta perra bajo la lluvia en la carretera, había decidido cogerla y mandarla a su hermana en Inglaterra en Diciembre. Nos quedamos en shock.

suka perra callejera phuket
Suka, siempre con nosotros vayamos a donde vayamos.

Al día siguiente, fuimos a hablar con él y a ver la perrita ya que va a diario a la playa. Le volvimos a decir que queríamos adoptarla pero que queríamos saber lo que ella quería porque como lo habíamos hablado anteriormente, no vivía tan mal en la playa. Por la mañana se pegaba sus baños, era redonda porque era muy lista y sabia como pillar comida con los turistas, territorial así que toda comida que entraba en su territorio era suya y se buscaba la vida para encontrar su sitio por la noche o cuando llovía. Acordamos en que hablaríamos sobre Suka, que el “se lo pensaría”. Al marcharnos, Suka nos siguió como antes, porque quería estar con nosotros, aunque sea este poquito de tiempo. Nunca volvimos a saber de esta persona pero a día de hoy, seguimos viendo a Suka en la playa con él. Nos parte el corazón pero, es mejor así, tiene una familia.

Todo eso para decir que…Priya lo necesitaba en aquel momento, que fue la elegida y que aquí sigue.

Priya, de perrita callejera a aprendiz de Perro Mochilero.

Traerme a Priya a casa no fue de lo más fácil. No teníamos más que la moto en aquella época así que encontré a una mujer por internet a quien también le encantan los animales que pidió prestado el coche de su vecino para echarme una mano. Cuando llegamos al almacén, Priya estaba escondida. Salude a los demás, le puse el collar y la correa, la cogí de un puñado y la metí en el coche. Durante todo el viaje estuvo temblando, muerta de miedo, la cabeza apoyada en la puerta. Era su primera vez en un coche. Llegamos a casa. Priya no quería bajarse del coche así que la tuve que coger en brazo. No quería andar, se quedaba tumbada en el césped. La cogí de nuevo en brazo hasta su nuevo jardín.

Allí empezó a olfatearlo todo pero llegó Rich desde dentro de la casa. Rich siempre busca intimidar a los otros perros, sobre todo si se meten donde el cree que es su casa y con Priya lo consiguió. No quería estar cerca de él. Se refugió en una de las plataneras del jardín y no salió hasta el día siguiente. Durante la noche, decidimos que su nombre sería Priya, lo que creíamos que significaba inteligente en tailandés. Ilusos. Pero parece que significa ser amado en los países hinduistas así que no es para tanto.

priya plataneras phuket
Priya escondida entre las plataneras

Más relajada, salió con nosotros a pasear por la mañana pero no pasaba del camino que daba a nuestra casa y al terminar sus cosas, corría en dirección a la casa. Con una toalla, conseguimos que se quedase en el porche con nosotros pero al rato volvía a sus plataneras.

El tercer día, se aventuró en casa pero siempre cerca de la puerta de salida. Le patinaban las patas en el suelo del miedo que tenía. Toda esa semana se aventuró un poco más en el salón.

Priya y Rich en casa
Priya y Rich guardando la entrada.

Pero ella seguía sin querer entrar en la cocina y para nosotros no era un problema, al contrario. Al mes, exploró nuestro cuarto, el segundo y, bastante después, la cocina. Iba progresando muy poquito a poco y Rich le enseñó todo lo que sabía. Ahora ya duerme con nosotros, siempre torcida, en su camita.

Con la confianza, empezó a destrozar su toalla y todas las cosas que dejábamos en el suelo: su collar, su correa, calcetines, lencería…aprendimos rápidamente la lección. Le habíamos comprado juguetes pero al igual que su maestro Rich,  les tenía miedo. Tenía miedo a los portazos, a nosotros todavía un poquito, a alejarse de su casa, a Rich cuando quería jugar con ella. De una cosa no tenía nada de miedo y eran de los gatos. Y en casa, ya teníamos 4 gatitos puesto que al mudarnos, venían de regalo… Así que tuvo que aprender a convivir. Le supuso tiempo y aún cuando se van corriendo les sigue pero poco a poco se van respetando.

priya y los gatos
Priya y los gatos vigilando la cocina.

A pesar de la medicación, no veíamos muchos cambios respecto a su pata. Seguía andando sobre tres patas, hasta sprintaba  para perseguir a los gatos que no eran los de la casa. Por fín conseguimos un sidecar así que ademas de llevarla directa al veterinario por segunda vez para esta vez sacarle su cartilla, nos la llevamos a la playa con Rich.

priya cartilla veterinario phuket tailandia
Priya con su nueva cartilla. ¡Es oficialmente nuestra perrita!

Era seguramente su primera vez en sidecar y su primera vez en la playa. Empezó a meterse en el agua y a correr por la arena. Estaba feliz.

A partir de aquel momento, Priya cambió. Empezó a apoyar la pata cuando la paseábamos, luego a trotar con 4 patas y ¡ahora corre con sus 4!

Priya tiene ahora claro cual es su casa, le encantan los paseos en sidecar, sigue cazando a los gatos pero los de la casa están a salvo siempre y cuando estamos, disfruta de la playa como nunca, le gustan los documentales de animales y se ha hecho un montón de amigos peludos.

prriya atardecer playa nai harn
Priya disfrutando del atardecer en la playa.

Esa es la historia de Priya, la perrita callejera que lleva ya 5 meses con nosotros. Pero Priya también podría ser tu perrita. Seguro que en tu ciudad  hay perros o gatos necesitados, ya sea en la calle o en las protectoras y puedes ayudar. Puedes pasear a los perros de las protectoras ya que seguramente necesitarán voluntariados o puedes darles de comer a los de tu barrio si no puedes adoptar. También nos puedes echar una mano a nosotros con nuestro proyecto de Salva una vida con tus compras online. ¿Qué harás tú?

 

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