16ª Etapa: Troia – Izmir

Cuando escuchamos el canto del gallo, decidimos que ya era hora de irnos de Tevfikiye para no dar más el cante. Llegamos casi los primeros para visitar las ruinas de Troya. La entrada nos costó 20 liras cada uno ya sea en total unos 15€.
De Troya en sí, queda poco al día de hoy. Se sigue viendo parte de la muralla de la ciudad antigua, la rampa de entrada, el odeón romano y unas cuevas con muchos murciélagos.

ruinas troya

También está la réplica del caballo de Troya y … ¡muchísimos turistas! No pensábamos que este lugar hubiera atraído a tantas personas, pero estaba lleno de turistas especialmente chinos. Por suerte para nosotros, llegamos temprano y casi pudimos disfrutar de la visita solos. 15€ nos pareció mucho dinero pero…estábamos allí, había que verlo.

perromochilero troya turquia

Volvimos a la carretera esta vez en dirección a Izmir, la tercera ciudad más grande de Turquía. Para llegar a nuestro destino aun nos quedaban cerca de 350 kilómetros. Hacia sol, bordeábamos el mar y nos moríamos de ganas de parar para darnos un baño. No nos lo pensamos mucho tiempo y paramos en una de las playas de Kumburun, la de Taskapi Sahil.

Playa de Kumburun PERROMOCHILERO

Estábamos solos en la playa, disfrutamos de sus aguas cristalinas antes coger de nuevo el coche.

Para salir de la playa, teníamos 2 posibilidades: el camino corto y el otro volviendo a pasar por la ciudad. Cogimos el camino más corto y no fue sin consecuencias. ¡Nos quedamos atrapados en la arena! Meko ya se estaba poniendo nervioso así que yo salí del coche con él mientras Javi intentaba buscar una manera para salir de allí. ¡Y la encontró! Nos pusimos los dos a poner piedras y madera de los alrededores debajo de las ruedas. Fue toda una aventura que duró al menos una hora pero todo salió bien.

seat toledo atrapado en arena

Ya habíamos salido de esta y nos quedaban de nuevo dos opciones: intentar hacer marcha atrás tirando por otro lado por si la cosa se ponía peor o seguir para adelante y probar suerte. Obviamente, nos arriesgamos, el camino parecía mucho más corto por allí. ¡No aprendemos! Sin embargo, esta vez, fuimos despacio, con mucha precaución y conseguimos volver a la carretera.

perromochilero troia izmir

Cuando por fin llegamos a Izmir, ya era casi de noche. Imposible disfrutar y llegar a buena hora a los sitios, eso ya lo sabíamos, pero, una vez más, no aprendemos. Esta vez, nos íbamos a quedar en casa de Samet, otro couchsurfer. Quedamos con él en la universidad de la ciudad. Mala elección tal vez; la universidad era enorme y no nos encontrábamos. Tras esperar un buen rato y llamarnos unas cuantas veces, por fin, nos conocimos. De allí nos llevó a su casa.

Samet vive en una casa muy humilde, era la primera vez que nos metíamos en casa de un musulmán creyente y practicante con Meko. Aun sabiendo que viajábamos con nuestro perro, Samet nos abrió las puertas de su casa a los 3 pero Meko iba a tener que quedarse en otra habitación. No íbamos a poder disfrutar mucho más de la compañía de nuestro anfitrión puesto que tenía que trabajar al día siguiente y ya era tarde. Nos dio tiempo echar unas risas y hacer el plan del día siguiente según las recomendaciones de Samet : visitaríamos Çesme.

Couchsurfing Izmir Perromochilero

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